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Entre torres almenadas
y lozanos viñedos

Castillos

Al visitante que circula por la carretera provincial le puede resultar sorprendente el gran número de torres desmochantes sobre las colinas, como testimonio de la insita naturaleza en este territorio de “tierra de frontera”. Muchas son residencias privadas, pero sin embargo gozables desde el exterior por el impacto paisajístico o en grado de ser visitadas, previo acuerdo con los propietarios, puesto que se trata de sedes de famosas y prestigiosas haciendas vitivinícolas; en cambio algunas se encuentran normalmente abiertas al público.

En la confluencia entre los valles Ardivestra y Coppa, recostado sobre una colina, se encuentra el Castillo de Stefanago, con la mole austera que remonta al siglo XIV. Posible de ser visitado puesto que algunas partes fueron destinadas a agroturismo. En las cercanías se distingue la torre medieval de Torre de los Árboles. El castillo, de origen Vermesca, aún hoy se encuentra habitado por el conde Luchino Dal Verme y su familia. Los rústicos son utilizables por el público puesto que destinados a equipadísimo laboratorio de tejeduría donde se imparten cursos de urdimbre con antiguos y artesanales bastidores. Se puede visitar también, incluso con la ayuda de guías, el otro Castillo Dal Verme, en Zavattarello, elegante ejemplo de estructura gibelina, cuyos orígenes remontan al siglo X. Lo que hoy se puede apreciar, y se visita, es el resultado de una maciza restauración por obra del Municipio que lo ha hecho renacer después del incendio de 1944 por manos de los alemanes.

Se puede visitar asimismo, puesto que sede de una hacienda vitivinícola, el Castellazzo de Montù Beccaria, desmochante sobre todos los edificios del pueblo, por su envidiable ubicación en cima de la colina desde donde se puede gozar de un panorama a 360° del Apenino a los Alpes. A comienzo del Seiscientos el castillo pasó a la Congregación de los Barnabitas que lo destinaron a centro educativo. En 1802 y como consecuencia del advenimiento de Napoleón, que expropió los bienes a las ordenes religiosas vendiéndolos a los privados,  pasó a ser propiedad de los Vercesi. En tal ocasión fue demolida la iglesia de la que queda el ábside destinada a sugestiva biblioteca. Siempre sede de una prestigiosa hacienda es el Castillo de Luzzano, sobre las colinas que dividen el Placentino del Oltrepò Pavese. La estructura, que es estratificación histórica, presenta el antiguo almenado y el patio cuadrado. Campos de excavaciones han sacado a la luz restos de una villa románica que establecen la lejana vocación de este territorio por la viticultura. En la antigua cantina se encuentra montado un pequeño museo con algunos de los restos que fueron hallados.

Iglesias

En el valle Ardivestra, en la carretera que de Godiasco conduce a Montesegale, se topa con la  Pieve de San Zaccaria que es entre los edificios de culto más antiguos del territorio. En estilo románico, no deja de fascinar por la esencialidad de sus líneas y la escasa y geométrica elección decorativa dictada por fajas de arenisca y ladrillos a vista. Único mimo, dos sencillos rosetones al centro de la fachada.

Continuando hacia el sur, no se puede dejar de visitar el complejo religioso de San Alberto de Butrio, cuyos orígenes remontan al siglo XI y habitado aún por la orden de los Orioninos. Inmersa en una naturaleza sugestiva, la abadía está constituida, no solo por la originaria iglesia de Santa Maria Genitora, sino también por otros dos templos dedicados a San Alberto y San Antonio, edificados en épocas sucesivas, por un torreón cuadrado y un pequeño claustro. De notable interés el ciclo pictórico cuatrocentista que decora el interior de las iglesias.

Simple y sobria, en su estilo románico perfectamente restaurado, es la Iglesia de los Capuchinos en Varzi, que en el siglo XII fue parroquia y desde 1600 convento de los Capuchinos. Los últimos decenios del siglo pasado se caracterizaron por los trabajos de restauración que han devuelto al complejo su antiguo y emocionante esplendor.

En Torricella Verzate, sobre los primeros acodos de las colinas, en los alrededores de Casteggio, se encuentra el Santuario de la Santa Cruz, una especie de Monte Sagrado dieciochesco, constituido por las catorce capillas del Vía Crucis (más una quinceava llamada “de la coronación de espinas”) alineadas a los lados del amplio sagrado, al que se accede mediante una fácil escalinata. Las capillas, pintadas al fresco con paisajes a trompe-l’oeil, recogen cincuenta y dos estatuas de yeso de tamaño natural.

Barrios

Muy característico, en su planteamiento arquitectónico con varias ordenes de pórticos que se enciman uno con el otro, es el Barrio medieval de Varzi. Dando una vuelta a pie, permite respirar el pasado en las calles porticadas de vía de Dentro, vía Porta Nuova, vía Roma, vía del Mercato, callejón Dietro le Mura, Callejón del Voltone, encontrando los oratorios barrocos “de los blancos” y “de los rojos”del siglo diecisiete, la iglesia parroquial del obispo San Germán con fachada neoclásica pintada al fresco, el castillo de los Marqueses Malaspina y la Torre “de las brujas, los palacios Tamburelli (1724), desde 1926 sede municipal (barroco tardío); Leveratto-Mangini (setecientos), Giacobone (setecientos), como así también entretenerse localizando el medioevo en los típicos callejones de vía Maiolica, vía de la Piazzola, vía de la Scaletta, callejón Odetti, callejón del Moro.

Incluido en la guía de los barrios más bellos de Italia, se encuentra Fortunago que, entre los pueblos de las colinas del Oltrepò, quizás sea el que mejor ha logrado reunir la reconstrucción y la recuperación de las casas del núcleo histórico con un equilibrado sentido estético. Casas de piedra, jardines floridos, patios y espacios abiertos para una armonía de innegable conjunto.

Lomellina
Pavés